"Verdi: el Gigante de la Opera Italiana” se titula la charla – música que este martes 19 de agosto ofrecerá el Instituto Chileno Italiano de Cultura, a las 18:30 horas en dependencias del Centro Cultural El Austral.
“Verdi: el Gigante de la Opera Italiana” se titula la charla – música que este martes 19 de agosto ofrecerá el Instituto Chileno Italiano de Cultura, a las 18:30 horas en dependencias del Centro Cultural El Austral.
La jornada es abierta a todo público y será dictada por el profesor de música de reconocida trayectoria, el valdiviano Leonardo Mancini.
A través de la actividad, se busca entregar algunas herramientas básicas para poder apreciar y el trabajo de uno de los más grandes compositores de origen italiano de todos los tiempos, y de paso disfrutar su obra.
Para participar, no se requiere tener conocimientos previos sobre apreciación musical ni sobre ópera, sino simplemente las ganas de aprender más sobre el género lírico y escuchar buena música.
“Verdi: el gigante de la Opera Italiana” se enmarca en el programa de actividades de extensión que realiza en Valdivia el Instituto Chileno Italiano de Cultura, organización sin fines de lucro fundado el 25 de abril de 2005 con el objetivo de promover las tradicionales y costumbres italianas, y fomentar los nexos de cooperación y amistad cultural entre el pueblo italiano y la comunidad valdiviana.
Para ello realizan de forma constante y permanente actividades, acciones y programas que favorezcan el intercambio y la extensión, en pro de la conservación y difusión de la cultura de Italia en nuestro país.
La actividad cuenta con el patrocinio del Centro Cultural el Austral y el Diario Austral de Valdivia. Mayores informaciones en el fono 8-784 35 60 .
SU HISTORIA
Giuseppe Verdi nació en el seno de una familia humilde en Le Roncole di Busseto, en provincia de Parma, el 10 de octubre de 1813 y aprendió las primeras nociones de música del organista de la iglesia.
Se trasladó a Milán, y, al no ser admitido en el Conservatorio porque había superado el límite de edad, se formó en la escuela de Vincenzo Lavigna, maestro del Teatro La Scala.
Entrado en contacto con el entorno cultural de Milán, Verdi decidió dedicarse a la carretera del teatro en música y presentó su primera ópera "Oberto, conte di San Bonifacio" en La Scala en 1839, con un discreto éxito.
En 1840 compuso la ópera bufa "Un giorno di regno" que fue un fracaso, pero, por la insistencia del empresario Bartolomeo Merelli que había firmado ya dos contratos con el compositor, Verdi escribió "Nabucco", con libreto de Temistocle Solera, que triunfó en La Scala en 1842.
El talento de Verdi se confirmó con la ópera siguiente "I lombardi alla prima crociata", estrenada en 1843, con la misma tensión y potencia del espectáculo, grandioso y de tonos fuertes.
La novedad llegó con "Ernani", la ópera que presentó en el teatro La Fenice de Venecia al año siguiente, al introducir el compositor la profundización psicológica de los personajes, con un carácter apasionado, que se adaptaba muy bien al clima político que culminó con los motines de 1848.
Verdi llamó "años de prisión" a ese primer período de creación, cuando estuvo en las escenas de las principales ciudades italianas y alcanzó fama internacional: en efecto su actividad fue frenética y compuso "I due Foscari", estrenada en Roma en 1844; "Alzira", representada en el teatro San Carlo de Nápoles en 1845; "Giovanna d'Arco", presentada en La Scala ese mismo año; "Attila", puesta en escena en Venecia en 1846; "Macbeth", la primera ópera del compositor inspirada en Shakespeare, representada en el teatro La Pergola de Florencia en 1847.
El prestigio del músico se consolidó también por la situación política que lo convirtió en portavoz del fervor patriótico: el punto álgido de ese espíritu se concretó en "La battaglia di Legnano", estrenada en Roma en 1849 en plena agitación republicana. Después compuso "Luisa Miller", representada en Nápoles al año siguiente y "Stiffelio", presentada en Trieste en 1850.
La capacidad de Verdi de dominar las posibilidades del melodrama, expresar con la música los nudos de la historia y los matices de los personajes, se desarrolló en la llamada "trilogía popular" de sus obras maestras: "Rigoletto", estrenada en Venecia en 1851, con libreto de Francesco Maria Piave, una de las mejores obras verdianas por el equilibrio de la composición; "Il trovatore", en escena en Roma en 1853, con libreto de Salvadore Cammarano, donde la música ensalza la acción dramática; "La traviata", presentada ese mismo año en Venecia, siempre con libreto de Piave, centrada en la individualidad de la heroína y marcada por la intensidad del ritmo.
Fuente: www.valdivianoticias.cl
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